Ya vienen los Reyes Magos

Comenzamos el recorrido por un nuevo año. Atrás quedan las celebraciones de Nochebuena y Nochevieja.

La esperada visita de los Reyes Magos pone el broche final a la Navidad.

Esta última parte de las fiestas me retrotrae, más que ninguna otra, a mi infancia.

Nervios, impaciencia, emoción, incertidumbre, por la inminente llegada de los sabios de Oriente.

Son días en los que la palabra magia cobraba todo su sentido, solo con pensar que unos señores, que eran todo bondad, traían juguetes a los niños y eran capaces de hacerlo en una sola noche con la ayuda de sus pajes y sus camellos.

Era fantástico, aunque siendo muy niña, por mi cabeza pasaban ciertas preguntas.

¿Se les olvidará pasar por casa? ¿Me habré portado bien este año?¿Me traerán lo que les he pedido o me dejarán carbón?

Lo de colocar los zapatos limpios debajo de la ventana me planteaba una duda: ¿se los llevarían a cambio de dejarme los regalos?

Cuando comprobé que no era así, me dio mucha alegría. Eran, aún mas buenos, de lo que yo pensaba.

Con los años se rompe el hechizo, pero continua la ilusión.

Carteros reales recogiendo las cartas de los más rezagados. Cabalgatas en las que las caras de los más pequeños hablan por sí solas. Algunos aseguran haber visto en una carroza todo lo que han pedido.
Aunque seamos adultos percibimos la magia en el ambiente.

Otro aliciente que forma parte de la tradición de estos últimos días de la Navidad es el Roscón de Reyes.

Disfruto con su elaboración, a pesar de ser una tarea en la que hay que emplear muchas horas.

Reviso muchas de las recetas que, en estos días, aparecen en las redes sociales o en prensa.

No me pierdo un artículo o reportaje en el que se hable de los mejores roscones, dónde se pueden comprar y sus diferentes presentaciones.

Tienen mucha aceptación con relleno de nata, crema o trufa, aunque el original es una masa seca, con azúcar y almendra espolvoreada, que se saborea con un buen chocolate a la taza.

A punto de recibir a Sus Majestades, no nos olvidemos de poner los zapatos, agua y algo de comida para los camellos.

Solo queda esperar. Si nos hemos portado bien es seguro que algo nos traerán.

Felices Reyes.

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