Llegar a fin de mes

Si llegar a fin de mes nunca ha sido una tarea fácil, ahora nos encontramos en una situación en la que tendríamos que poner como música de fondo un redoble de tambor y pronunciar la famosa frase circense: El “más difícil todavía.”

A la repercusión que tiene la subida del precio de los carburantes y la energía sobre toda clase de productos y servicios se une la subida de los tipos de interés.

Aunque la utilicemos para vivir, tener una casa en propiedad es una forma de ahorro. A la hora de calcular nuestro patrimonio, el valor de mercado de nuestra vivienda se suma al efectivo y a otro tipo de inversiones.

Para la mayoría de las personas, la vía para adquirir una casa es contratar una hipoteca, generalmente, a un interés variable.

La considerable subida de tipos encarecerá, también de forma considerable, el recibo mensual de la hipoteca.

Una serie de adversidades que, por puro sentido común, nos obligan a analizar minuciosamente en qué gastamos y cuánto gastamos.

El primer paso para realizar ese análisis es recopilar en un papel o en una hoja de cálculo todos los gastos, sin dejar ninguno por insignificante que pueda parecer, todo suma.

Os puede servir de mucha ayuda consultar el extracto mensual del banco en el que estarán todos los recibos domiciliados, las salidas de efectivo y los pagos con tarjeta.

Haced un grupo con aquellas partidas de gasto imprescindibles como la hipoteca o el colegio de los niños.

El siguiente paso es estudiar los gastos que se podrían recortar o, incluso eliminar, en la medida en la que dificulten el pago de lo que realmente es necesario.

Ahí tenemos la clave para reconducir nuestra economía.

Reajustar los servicios contratados con las compañías de suministro de electricidad, gas o telefonía. Comparar con lo que ofrecen otros proveedores. Rescindir suscripciones a servicios que apenas utilizamos.

Revisar la despensa antes de hacer la lista de la compra para evitar el desperdicio de alimentos.

Antes de comprar o consumir plantearnos, al menos por un minuto, si merece la pena.

En cuanto al ocio, sustituir ciertas actividades que puedan resultar más gravosas por otras que, no por más económicas, nos van a hacer disfrutar menos.

Cada persona, cada familia, cada hogar es distinto, las medidas a tomar pueden variar en cada caso.

La clave es el ahorro, como muestra un botón. Hasta, la recientemente fallecida, reina Isabel II iba apagando luces en sus castillos.

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