La nueva suciedad

Ahora, más que nunca, la higiene y la limpieza son herramientas básicas y fundamentales para que nuestro día a día que, poco a poco, vamos intentando que se parezca a lo que fue, se desarrolle con la mayor seguridad posible. 

Uno de nuestros mayores miedos, especialmente para los que no lo hemos padecido, es contagiarnos con el tristemente famoso coronavirus o también llamado 

Covid-19. A estas alturas, después de todo lo que hemos visto y oído, sabemos que para evitarlo debemos llevar las incómodas mascarillas (que veranito nos espera), respetar la distancia social y ser exhaustivos en el aseo, especialmente de manos.  También es importante el lavado de la ropa con la que salimos a la calle y la desinfección de enseres como llaves, monedero, bolso o teléfono móvil y, por supuesto, la suela de nuestro calzado. 

Todo para evitar que el virus entre en nuestras casas. 

Casi todos lo estamos haciendo bien y, aunque, lo que más nos tranquilizaría sería que hubiera una vacuna, ojalá no tarde mucho en llegar, al menos, hemos conseguido que los contagios y los fallecimientos se hayan reducido de forma considerable.

Sin embargo hay una asignatura pendiente, en la que ya teníamos un suspenso antes de la pandemia. 

La asignatura en cuestión podríamos llamarla comportamiento cívico y tiene diferentes ramas. 

Una de ellas es la que trata el cuidado y la limpieza de los espacios públicos como las calles, el campo, la playa. 

Cuando salgo a pasear con mis perros por los alrededores de mi casa, no deja de sorprenderme la variedad de cosas que se pueden ver tiradas por el suelo. Pañuelos de papel, bricks, latas y botellas de plástico a cientos y a miles, pero también puedes ver un calcetín, un zapato, un utensilio de cocina…

En estos casos yo me pregunto ¿cómo ha llegado esto hasta aquí? 

Porque no me imagino a nadie que vaya andando o en su coche y que le moleste el zapato o el calcetín y sin pensarlo dos veces se lo quite y lo lance cual pelota de béisbol.

No sé cual es la explicación, pero lo que sí sé es que ahí esta tirado. 

En estos tiempos de pandemia a la infinidad de basura de todo tipo que vemos tirada por los suelos hay que añadir “la nueva suciedad”. 

Con todos los buenos propósitos que nos habíamos hecho durante la cuarentena y en cuanto que nos han dejado sueltos ya nos hemos encargado de dejar las calles y los alrededores de las urbanizaciones sembrados  de mascarillas y guantes.

Hay una frase que dice que no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia.

Tratándose de espacios públicos, que compartimos y son de todos seamos más limpios ensuciando menos.

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