Higiene personal

Siempre he considerado que la higiene y la limpieza son muy importantes y en las circunstancias actuales, sin duda, son instrumentos fundamentales para conseguir la victoria sobre el enemigo invisible al que nos enfrentamos. 

Algo tan sencillo como un lavado de manos sabemos que es clave para impedir que el bichito prospere. Si ese acto tan simple se convierte en un arma eficaz, quiere decir que cuanto más lejos vayamos en el ámbito de la higiene más dificultades encontrará el virus para avanzar.

Hablar de higiene personal es hablar de lo obvio, sin embargo, en los tiempos, que espero pronto volvamos a recuperar, en los que nos movíamos libremente por las calles se podía ver y, peor, oler de todo.

Y es que cuando el desaliño se percibe a través del olfato, como se dice vulgarmente, apaga y vámonos.

Debemos ducharnos, al menos, una vez al día. 

Hay circunstancias que hacen necesaria más de una ducha. Por ejemplo después de practicar deporte, al realizar trabajos que requieren un importante esfuerzo físico o en el caso de personas que sudan en exceso. Después secarnos bien, con una toalla limpia, de uso personal, no se debe compartir por mucho que queramos a la otra parte. Para evitar la aparición de hongos insistir con la toalla en el espacio que hay entre los dedos de los pies. 

Con la llegada del calor se utiliza mucho calzado descubierto que evidencia la falta de cuidados en los pies. Deberíamos mimarlos un poquito más regalándoles un baño de agua caliente que los reblandezca y así poder limar asperezas y cortar las uñas.

Para limpiar la cara, tanto hombres como mujeres, debemos utilizar una limpiadora específica, tonificar e hidratar. 

La hidratación también es importante para la piel del resto del cuerpo, cuanto mejor la tratemos mejor aspecto tendremos. 

En el mercado de la cosmética y el cuidado corporal existen infinidad de productos, algunos muy caros y, sin embargo, otros muy asequibles  con un nivel de calidad bastante aceptable.

Para completar nuestra imagen de persona aseada nos falta un pelo limpio, que de sobra sabemos, no se debe lavar con el gel de ducha sino cono un champú adecuado a nuestro tipo de cabello.

Todo este trabajo quedaría muy deslucido si al vestirnos nuestra ropa  se ve sucia o descuidada.

Cambiaremos nuestra ropa interior a diario, si es necesario algún cambio más, se hace. En cuanto a las prendas exteriores las lavaremos en función de las horas que las hayamos tenido puestas, si se ha sudado o se ha estado en un ambiente cargado aunque haya sido por poco tiempo. 

En el caso de piezas como chaquetas o cierto tipo de pantalones que no podemos lavar tan fácilmente como una camisa o camiseta, después de cada puesta debemos ventilarlas y la plancha ayudará a su desinfección.

La combinación higiene personal más ropa limpia es la clave para transmitir una imagen de asepsia con independencia de nuestro estilo personal a la hora de vestir.

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