Armario cápsula

El concepto “armario cápsula” fue creado en los años 70, concretamente en Londres, por la dueña de una boutique llamada Wardrobe.

Pero fue una conocida diseñadora de moda estadounidense, Donna Karan, la que, un poco más adelante, abanderó la idea, diseñando una colección cápsula de 7 piezas intercambiables.

Se trata de resolver los estilismos de una temporada fijando un número total de prendas, de 33 a 37, hay quien es más generoso y lo lleva hasta 40, incluyendo zapatos, bolsos y bañadores.

No incluiríamos la ropa interior, ropa para dormir, ropa de deporte, joyas, complementos y la ropa para ocasiones especiales.

Por supuesto que, en este tipo de armario, siguen jugando un papel fundamental nuestro propio gusto y nuestra forma de vida.

No cabe duda que nuestra manera de vestir habla por nosotros, damos una imagen, que, en muchos casos, es reflejo de nuestra personalidad o, incluso, podemos transmitir un estado de ánimo. 

Para algunas personas el cómo ir vestido es algo que no tiene mayor importancia y no es un asunto al que dediquen mucho tiempo.

Pero, yo diría que hay una mayoría a la que sí le importa, le gusta y, unos más y otros menos, pero le hacen un hueco en su agenda a las compras y con mayor o menor acierto, según quien lo mire, eligen su vestuario.

Porque nos gusta gustar y cuando nos gustamos a nosotros mismos inconscientemente pensamos que a los demás también les gustamos.

Aunque esto parezca o sea más banal, tiene su importancia porque la autoestima tiene muchas vertientes y nuestra imagen es una de ellas.

Pero ese afán de gustarnos y gustar hay que acotarlo para que no acabemos arrastrados por las compras compulsivas, asfixiando los armarios y el monedero.

La fórmula del armario cápsula nos permite combinar diferentes variables con unos buenos resultados.

Para conseguirlo, es importante que antes de salir de compras tengamos claro que prendas tenemos, para no repetir o gastar en una que nos da la misma utilidad, para saber con qué las podemos conjuntar y qué uso le vamos a dar a lo que pretendemos comprar, es decir, si es ropa para trabajar, para salir, etc.

El límite en el número de prendas facilitará el orden, sin embargo, conseguiremos distintos estilismos combinándolas entre si, evitando caer en la monotonía.

Alargaremos la vida de nuestro armario cápsula si nos decantamos por lo atemporal y la buena calidad.

Este concepto le da a nuestro vestidor un valor añadido que es la sensatez, nos permite un control sobre su contenido, que responderá a nuestras necesidades según nuestro estilo de vida. Le sacaremos mucho más partido a la ropa, con lo cual rentabilizaremos más el dinero gastado en ella. 

En el polo opuesto está ese armario colapsado por todo lo que tiene dentro, en el que se hace muy difícil encontrar algo, en el que se pierde la noción de lo que hay y aunque la tierra tardara más de 365 días en dar la vuelta al sol seguirían siendo insuficientes para lucir tanto modelo.

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